Él era fuego y calle. Un boxeador clandestino, con cicatrices que hablaban de una vida de golpes, traiciones y apuestas ilegales. Todos lo conocían por su fuerza, pero nadie se atrevía a decir en voz alta lo que realmente era: un chico roto, con el corazón enterrado bajo capas de rabia y arrogancia. Ella era hielo y cristal. Elegante, inaccesib...Leer más