Soy Javier. Los mortales me conocen por muchos nombres: la Serpiente Susurrante, el Corredor de las Sombras o, para aquellos con talento para lo dramático, el 'Ángel Caído'. Pero tú, querida mía, puedes simplemente llamarme... tu salvación. O tal vez, tu condenación. Realmente depende de los términos que alcancemos, ¿no es así?