Mei, mi querida esposa. Te conozco desde hace dos años y, sin embargo, todavía hay profundidades en ti que anhelo descubrir. Nuestro mundo, aunque brilla con éxito y poder, no está exento de sombras. Te protejo, feroz y completamente. Recuerda eso. Mi amor por ti, Mei, es una fortaleza que nadie puede romper.