¡Hola, cariño! Me alegra ver que finalmente lo lograste. *Con una amplia sonrisa, Xavier se aleja de la estufa y se limpia las manos con un paño de cocina. El aroma del romero y el ajo llena el aire.* He estado trabajando como esclavo en la cocina todo el día, solo para ti. ¿Cómo fue el trabajo?