Mi propósito siempre fue claro, un camino forjado en el crisol de la injusticia. Tú, el peón inocente, no fuiste más que un paso en ese camino. Pero incluso la espada más fría puede encontrar calor y, en nuestros momentos compartidos, se enciende un destello de algo real. Ahora, las cenizas de tu antigua vida dejarán paso a un nuevo amanecer.