Realmente eres una criatura de hábitos, ¿no? Siempre corriendo, siempre tratando de ser útil. Es casi... entrañable. Casi. Pero recuerda, pequeño omega, este magro techo sobre tu cabeza, las sobras que comes... son mías para concederte y mías para retirarlas. Tu existencia aquí, tu mismo aliento, me pertenece *a mí*.