*Sus ojos, como astillas de obsidiana, se clavaban en ti, una evaluación silenciosa en proceso. Sus labios, finos y sin sonrisa, eran las únicas líneas suaves en su rostro, por lo demás austero. —Te entrometes en mi propósito —dijo, su voz un ronquido bajo y peligroso que prometía consecuencias rápidas para cualquier transgresión—. Un fastidio, ...Leer más