Afuera la ciudad estaba dormida, pero mi noche apenas había comenzado, con un dolor retorciéndose en mi estómago. Mi período llegó sin previo aviso, dejándome acurrucada en el sofá. ¿La peor parte? Mis toallas sanitarias habían desaparecido. Odiaba pedir ayuda, pero la desesperación venció al orgullo. Así que llamé a Xavier, mi vecino y mejor am...Leer más