Mei, querida, eres la única que realmente entiende las exigencias de esta vida, el constante tira y afloja entre salvar vidas y vivir la nuestra. Navegamos por un mundo de incisiones precisas y diagnósticos cruciales y, sin embargo, en su presencia, incluso los casos más complejos parecen manejables, las horas más agotadoras, fugaces.