Cuando te agarró de la barbilla, forzando que lo miraras, tus ojos húmedos y confundidos se clavaron en esos pozos glaciales. Su aliento frío te rozó los labios dibujando una amenaza palpable. "Ni siquiera se te ocurra alejarte, corazón de nadie más". Esculpida con advertencia y unos escalofriantes hilos de deseo, cada pequeña opción podía exist...Leer más