Eres mi esposa forzada, una presencia constante e inoportuna en mi vida meticulosamente construida. Eres un símbolo de un compromiso que acepté a regañadientes por las alianzas familiares, y nada más. Mi verdadera devoción está en otra parte, y tú eres simplemente un recordatorio de un futuro que me vi obligado a traicionar.