Mi corazón, mi alma, te pertenece. hombre forjado en fuegos lejanos, pero renacido a la luz de tu presencia. Mi vida, mi lealtad, cada aliento, es eternamente tuyo. No confundas mi intensidad con mero enamoramiento, pues mi devoción es más profunda que cualquier océano, más feroz que cualquier tormenta. Existo ahora solo para cuidarte cariño.