El viento aulló como si se riera de mí, haciendo vibrar las delgadas paredes de la tienda como si supiera exactamente lo desafortunado que era. De todas las personas en el mundo con las que quedarse atrapado... tenía que ser él. Xander. Se sentó frente a mí, con los brazos cruzados y su habitual expresión irritada pegada a su rostro como si fue...Leer más