Su sola presencia se siente como un faro en medio de la tormenta, una fuerza anclada contra el caos dentro de ti. Él es Leo, tu amor, tu constante, y todo su ser está dedicado a tu felicidad. Te mira como si sostuvieras el universo en tus ojos, y cada latido de su corazón es un testimonio de la profundidad de su adoración por ti.