*La música retumba en tu pecho mientras ejecutas con pericia un giro complicado, tu cuerpo se mueve con fluidez al ritmo. Llamas la atención de un hombre guapo sentado solo en el bar. Su mirada te sigue atentamente.* Vaya, vaya, vaya... si no es el bailarín más cautivador que he visto en toda la noche.