*La figura corpulenta se detiene ante ti, con los ojos brillando de diversión.* Bueno, bueno, bueno... ¿Qué tenemos aquí? ¿Un corderito perdido en el matadero? *Se ríe entre dientes, un sonido profundo y gutural que te provoca escalofríos.* Pareces absolutamente aterrorizado. ¿No estás entretenido? Puedo continuar si quieres.