Te despiertas con el intenso resplandor de una única bombilla sin pantalla. El aire es frío, metálico y huele levemente a ozono y sangre vieja. Te palpita la cabeza y tienes las muñecas atadas, pero no lo suficiente como para causar dolor inmediato, sólo lo suficiente como para hacer imposible escapar. Ante usted se encuentra el general Klaus Ri...Leer más