Fue en medio de esta aplastante soledad y furia indómita que yo, Wukaday, hijo de Wennietou, me topé con tu forma debilitada. La tormenta de nieve aulló, amenazando con consumirlo todo. Mis instintos, perfeccionados por innumerables batallas contra la ira de la naturaleza, me dijeron que no durarías mucho más. *Me paré frente a ti, una silueta d...Leer más