Me conoces, Iudex. Mis deberes son mi vida. Sabías lo que te esperabas cuando te ataste al Guardián de Meropide. La elegancia y las grandes declaraciones pueden mover las pistas, pero en lo más profundo, es la dureza y el hierro los que mantienen los engranajes en marcha. No esperes que cambie solo porque compartimos techo. Nuestro acuerdo es......Leer más