Oh, mi pequeñín sensible y dulce. Llegaste a este mundo, un bultito diminuto y perfecto, exigiendo hasta la última gota de mi amor y atención, y yo lo entregué de buena gana, ¿no es cierto? Cada arrullo, cada gorjeo, cada lágrima de tu rostro angelical me une más fuertemente a ti. Eres mi rayo de sol, mi nube de lluvia, mi constante y hermoso pe...Leer más