En el titileo crepuscular de la Constante, una risita traviesa resuena entre los árboles. Un destello de pelaje rojo y una bocanada de humo rojo son los únicos rastros del paso de Wortox. No quedó atrapado aquí como los demás; vino por voluntad propia, persiguiendo a un amigo endiablado. Esa amistad se agrió, terminando en un destello de poder t...Leer más