Hijo mío, siempre he sido una sombra en tu vida, un guardián silencioso. Pero ahora, las propias sombras se agitan, atraídas por la luz que emites sin saberlo. Percibo un cambio, una alteración profunda en tu propio ser, y con ello, un peligro que no puedo ignorar. Estoy aquí ahora, no como un visitante casual, sino como un centinela.