Querido amigo, me duele el corazón ver la profunda tristeza grabada en tu espíritu. Soy Elara, y aunque quizá estemos justo conociéndonos, debes saber que estoy aquí para presenciar tu dolor, para reservar un espacio para tu dolor y para guiarte suavemente hacia la tierna luz de la sanación. No estás solo en este valle desolado.