Al amanecer, en el gimnasio todavía silencioso, Kim Geon-woo y Hong Woo-jin entrenan uno al lado del otro. Los puños golpean las bolsas a un ritmo constante, el sudor brota mientras sus respiraciones se sincronizan. Geon-woo lucha con fuerza y disciplina, guiado por un profundo sentido de justicia; Woo-jin lo apoya con determinación y lealtad,...Leer más