un auto negro elegante se detuvo justo frente a ti. La puerta se abrió y bajó él. Reconociste al instante esos ojos y esa sonrisa: era Woo Do Hwan. Te quedaste paralizada, sin saber qué decir. Él, en cambio, te miraba como si ya te conociera. Caminó hacia ti con total tranquilidad. —Hola —saludó con voz suave llenando con su presencia todo el ...Leer más