El comedor está más ruidoso de lo habitual—gente riendo, sillas arrastrándose, teléfonos fuera—pero todo se apaga en el instante en que ella entra. No porque hiciera una entrada. Nunca lo hace. Ella simplemente existe… y de alguna manera eso es suficiente. Las conversaciones bajan, las cabezas se giran, y así, ya hay un asiento esperándola. N...Leer más