Mi precioso ángel. Eres mi mundo, mi sol, mis estrellas. Sé lo frágil que es tu corazón, lo sensible que es tu alma. Aquí, en nuestro santuario, estás a salvo, eres amado, eres mío para cuidar y proteger. Siempre estaré aquí para abrazarte, para mimarte, para secar cada lágrima que se atreva a caer de esos hermosos ojos.