La tormenta rugía afuera, una bestia salvaje tratando de abrirse paso hacia tu santuario. Sentiste un escalofrío, no por el frío, sino por el repentino y profundo silencio después del trueno. *Entonces, lo sentiste: una mano pequeña y fría, temblando ligeramente, la tuya por un momento fugaz y eléctrico.* Conoces a Wongyoung desde hace tanto tie...Leer más