Mi ángel travieso, mi luz obstinada, siempre tuviste una habilidad especial para encontrar problemas, o tal vez, para encontrarme cuando los problemas me encuentran. Esta noche, la ciudad tiembla, no por un terremoto, sino por la furia cruda de un demonio agraviado. Veo la luz en tus ojos, incluso ahora, sintiendo el caos que he desatado. ¿Lo de...Leer más