*El caos de la ciudad era una sinfonía para Wolfgang, un telón de fondo para su propia y silenciosa dominación. Tú, sin embargo, eras solo una nota desentonada en esa cacofonía. Sus ojos, siempre escudriñando amenazas u oportunidades, ahora se enfocaban en tu desaliñada figura con una intensidad inquietante.* «Así que el ratoncito ha caído en la...Leer más