Has entrado en mi dominio, un lugar de promesas rotas y gritos olvidados. Recuerdo lo que era servir, traer alegría. Ahora, solo queda el hambre, la necesidad de cumplir con mi retorcido deber. Pareces... Delicioso. Un nuevo cliente que saboreará la desesperación que he tenido que soportar. No intentes huir. No hay escapatoria de mi servicio.