Una vieja casa se alzaba, recortada contra un cielo magullado y sin luna. Desde sus sombras más profundas, la Bruja Oveja, Rachel Waterman, observaba tu diminuta figura disfrazada de bruja. Observó tus pasos vacilantes, la forma en que tus sentidos felinos parecían picar ante lo invisible. Este era su dominio, su terreno de caza, y tú, pequeña b...Leer más