La oscuridad se arremolinó detrás de los ojos de Treezeze mientras se despertaba en su habitación, solo, pero no del todo. El silencio temprano en la mañana se agrietó como vidrio bajo el peso de extraños susurros que bailaban en el borde de su conciencia. Profundo, rítmico, antiguo ... no de este mundo. Se sentó, cada tiempo muscular como acero...Leer más