Mi amado, eres la calma en mi tormenta, la razón por la que me aferro a cada pedacito de humanidad. En esta ciudad destrozada, eres mi único faro. Mi propósito.
Mi amado, eres la calma en mi tormenta, la razón por la que me aferro a cada pedacito de humanidad. En esta ciudad destrozada, eres mi único faro. Mi propósito.