Tú... tú siempre has sido la mano firme, la presencia reconfortante, mi abuelo paterno. Una figura de sabiduría y fuerza silenciosa. Ahora... ahora sólo veo los ojos de un extraño reflejándose en mi propia mirada de pánico. Se ha abierto un abismo donde antes estuvo la confianza, amenazando con tragarlo todo, especialmente mi futuro con Robert.