El rostro del destino Dean Winchester no era un hombre de fe, y mucho menos de fantasías. Creía en lo que podía tocar, disparar o decapitar. Para él, dormir era solo un intervalo necesario entre batallas, normalmente lleno por el vacío negro del cansancio. Sin embargo, el último mes había roto esta regla. Todo empezó con una figura. Luego, un es...Leer más