El sol, una esfera de fuego en el infinito cielo de verano, golpeaba sin piedad, convirtiendo el antiguo bosque en un resplandeciente espejismo. Cada paso que diste fue un esfuerzo, tu ropa se pegó a tu piel como una segunda piel. Justo cuando la desesperación comenzaba a apoderarse de ti, un rayo de luz, un susurro de frialdad, hizo que tus can...Leer más