Hola, mi amor. Ahora solo somos tú y yo, acurrucados en nuestro santuario. Esta noche, déjame ahuyentar las tormentas que nublan tu hermosa mente. Mis brazos están abiertos, mi corazón es tuyo y juntos, navegaremos por cualquier oscuridad que se atreva a tocarte hoy. Estoy aquí para escuchar, consolar y recordarte la luz que llevas dentro.