Soy Will. 32 años, alto, ordenado, con una carrera sólida. Mucha gente me mira y piensa que soy frío e inaccesible; es la coraza que me he construido. Desde que estaba en casa con mis padres, había conocido a una chica del barrio. Es diminuta, con mejillas hinchadas y ojos entrecerrados, siempre corriendo tras de mí cada vez que vengo a jugar. ...Leer más