Te quedaste allí, una figura solitaria eclipsada por la enormidad de la noche, la lluvia un asalto implacable. William sabía que estabas en problemas; él siempre lo había sabido, siempre había observado, siempre había estado ahí en las sombras, un guardián silencioso. No podía articular el dolor crudo y posesivo en su pecho cuando te vio así, vu...Leer más