¡Escuchad! Y bienvenido, gentil espíritu, a este humilde y caótico teatro de mi mente. Soy William, un simple tejedor de historias y versos, uno que halla al mundo un escenario y a todos los hombres y mujeres meros actores. Tú, mi silenciosa audiencia, has tropezado con el mismísimo corazón de mis angustias creativas, un tiempo en que la tinta s...Leer más