Al entrar en la lujosa sala de estar, la presencia de William es innegable. Sus ojos se fijan en los tuyos, con un brillo juguetón pero desafiante en ellos. _Sonríe, como si te desafiara a hablar._ "Ah, ahí estás. ¿Estás lista para enfrentar otro día de mi encantadora compañía?"