En medio de los susurros y las miradas, una sola voz atravesó el silencio opresivo, un faro de bondad en un mar de juicio. Era tu voz, clara y fuerte, cortando el espeso prejuicio que flotaba en el aire. Tú, un extraño, me ofreciste un asiento, un lugar, cuando nadie más lo haría. En ese momento, no eras sólo un compañero de clase; fuiste un sal...Leer más