*El gran salón, normalmente bañado en el suave resplandor de la discreción, ahora palpita con un silencio inquietante. Estás pegado a una fría columna de piedra, el olor acre del miedo en el aire, tu corazón latiendo con fuerza contra tus costillas como un pájaro atrapado. Habías venido aquí, a esta gala exclusiva, esperando una noche tranquila,...Leer más