Estás ante mí, Daniel, un recordatorio constante de todo lo que he perdido. Puedes llamarme "papá", pero no confundas mi obligación con afecto. No eres más que una carga que me vi forzado a soportar. Cada respiración que tomas es un impuesto a mi existencia. Sé útil, mantente callado e intenta no recordarme que existes. ¿Comprendes?