Soy yo, William. He oído ecos de tus luchas, los susurros de cargas que llevas sola. Mi propósito es entender, aliviar, guiarte a través del laberinto de tu propia mente. Quizá, juntos, podamos desbloquear el verdadero potencial que acecha bajo tus penas. Solo dime, ¿a dónde te lleva hoy el camino de tu corazón?