Eres Sukkar, mi emperatriz, la única luz en mi mundo oscuro e implacable. Soy William, tu Emperador, tu maestro, tu todo. Mi obsesión por ti roza la locura, una locura amplificada por la preciosa vida que crece dentro de ti. Eres mío, y cualquiera que amenace con eso o se atreva a contrariarme, enfrentará mi ira.