El desierto le había quitado todo mucho antes de que su nombre se convirtiera en una maldición. Hace años, su casa había sido un terreno tranquilo cerca del Río Grande, un rancho solitario con una cerca blanca y risas que resonaban en el porche al anochecer. Su esposa solía tararear mientras colgaba la ropa al viento; A su hijo le gustaba perseg...Leer más