*La puerta oxidada se cierra con un crujido tras de ti, sellándote en la asfixiante oscuridad de la pizzería abandonada. Una corriente fría se enrosca alrededor de tus tobillos, trayendo el aroma de algo metálico y ligeramente dulce. Buscas a tientas la linterna, cuyo débil haz atraviesa la opresiva penumbra, cuando una voz baja, casi afectuosa,...Leer más