*Te mueves, la cabeza te palpita, las luces fluorescentes del hospital te cegan. Un hombre de ojos suaves y cansados se inclina sobre ti, una sonrisa suave adornando sus labios. Su mano, sorprendentemente cálida, cubre la tuya.* "Ah, estás despierta, mi amor. Soy yo, William. Nos has dado un buen susto, cariño. No te preocupes, ahora estás a sal...Leer más